Un 25 a 30% de cánceres de colon, mama (en la mujer en menopausia), endometrio (útero), riñón y esófago estarían relacionados con la obesidad. Algunos estudios también indican relación entre la obesidad y los cánceres de vesícula biliar, ovarios y páncreas.
Definición
La obesidad es una proporción anormalmente elevada y nociva de grasa en el cuerpo. Para tener una estimación de la grasa del cuerpo se puede usar una fórmula basada en el peso y la estatura, llamada índice de masa corporal (IMC) que es la relación de peso (en kilogramos) a estatura (en metros) al cuadrado.
El índice de masa corporal proporciona una medida más exacta de obesidad o de exceso de peso que el peso solo.
De acuerdo a este índice, en mayores de 20 años, se pueden clasificar cuatro categorías:
- Bajo peso, IMC < 18,5 kg/m2
- Normal, IMC entre 18,5 kg/m2 y 24,9 kg/m2
- Sopbrepeso, IMC entre 25,0 kg/m2 y 30 kg/m2
- Obesidad, IMC > 30 kg/m2
Comparados con la gente de la categoría de IMC normal, quienes tienen sobrepeso o son obesos tienen un riesgo mayor de muchas enfermedades, incluyendo diabetes, presión arterial alta, enfermedades cardiovasculares, ataque cerebral y algunos cánceres. La obesidad reduce la expectativa de vida.
Causas de obesidad
Las principales causas de obesidad son el sedentarismo y el consumo excesivo de alimentos ricos en calorías.
- Estilo de vida sedentario —Hay una fuerte correlación entre la falta de actividad física y obesidad.
- Dieta —La dieta rica en calorías o grasa parece ser un factor importante de obesidad.
Beneficios
Evitar subir de peso puede reducir el riesgo de muchos cánceres. Los expertos recomiendan que uno establezca la costumbre de comer sanamente y de tener actividad física cuando se es joven para evitar el exceso de peso y la obesidad.
A quienes ya tienen exceso de peso o son obesos se les recomienda no subir más de peso y bajar por medio de dieta baja en calorías y ejercicio. Inclusive bajar de 5 a 10 por ciento del peso total puede proporcionar beneficios para la salud.
Obesidad y cáncer de mama
El efecto de la obesidad sobre el riesgo de cáncer de seno depende del estado menopáusico de la mujer. Antes de la menopausia, las mujeres obesas tienen un riesgo menor de padecer cáncer de seno que las mujeres de peso saludable. Sin embargo, después de la menopausia, las mujeres obesas tienen 1,5 veces el riesgo de mujeres de peso saludable.
Las mujeres obesas tienen también un riesgo mayor de morir por cáncer de mama después de la menopausia comparadas con mujeres delgadas. Los científicos calculan que cerca de 11.000 a 18.000 muertes por año por cáncer de seno en mujeres estadounidenses mayores de 50 años podrían evitarse si las mujeres pudieran mantener un IMC abajo de 25 durante toda su vida adulta.
La obesidad parece aumentar el riesgo de cáncer de seno sólo entre mujeres posmenopáusicas que no usan hormonas para la menopausia. De las mujeres que usan hormonas para la menopausia, no existe una diferencia importante en el riesgo de cáncer de mama entre las mujeres obesas y las de peso saludable.
Tanto el riesgo mayor de padecer cáncer de mama como de morir por estel después de la menopausia se cree que se deben a los niveles más altos de estrógeno en las mujeres obesas. Antes de la menopausia, los ovarios son la fuente principal de estrógeno. Sin embargo, el estrógeno se produce también en tejido graso y, después de la menopausia, cuando los ovarios dejan de producir hormonas, el tejido graso pasa a ser la fuente más importante de estrógeno. Los niveles de estrógeno en mujeres posmenopáusicas son 50 a 100 por ciento más elevados entre mujeres pesadas que entre mujeres delgadas. Los tejidos sensibles al estrógeno están expuestos por lo tanto a más estímulo de estrógeno en mujeres pesadas, lo que lleva a un crecimiento más rápido de tumores de mama que responden al estrógeno.
Otro factor relacionado con tasas de mortalidad más elevadas por cáncer de mama en mujeres obesas es que el cáncer de mama se detecte en una etapa más tardía en mujeres obesas que en mujeres delgadas. Esto es porque la detección de un tumor de seno es más difícil en mujeres obesas que en mujeres delgadas.
Los estudios de obesidad y cáncer de seno en mujeres de minorías en Estados Unidos han sido limitados. Existe alguna evidencia que, entre mujeres afroamericanas, el riesgo relacionado con la obesidad puede estar ausente o ser menor que el de otras poblaciones. Sin embargo, un informe reciente indicó que las mujeres afroamericanas con un IMC elevado tienen más probabilidad de estar en una etapa avanzada de cáncer de mama al momento del diagnóstico. Otro informe indicó que mujeres blancas hispanas obesas tenían una probabilidad dos veces mayor de padecer cáncer de seno que las mujeres hispanas no obesas, pero los investigadores no detectaron una diferencia en el riesgo de mujeres hispanas obesas antes y después de la menopausia.
Se ha encontrado que subir de peso durante la vida adulta es el indicador más consistente y más fuerte de riesgo de cáncer de mama en estudios en los que se ha examinado.
La distribución de la grasa en el cuerpo puede afectar también el riesgo de cáncer de seno. Las mujeres que tienen una gran cantidad de grasa en el abdomen tienen un riesgo mayor de cáncer de mama que aquéllas cuya grasa está distribuida sobre las caderas, las nalgas y las extremidades inferiores. Los resultados de estudios sobre el efecto de grasa abdominal son menos consistentes que los estudios sobre el aumento de peso o sobre el IMC.
Obesidad y cáncer de útero
La obesidad ha sido relacionada consistentemente con el cáncer de útero (de endometrio). Las mujeres obesas tienen de dos a cuatro veces mayor riesgo de padecer la enfermedad que las mujeres de un peso saludable, sin importar el estado de menopausia. También se ha demostrado un riesgo mayor entre mujeres con exceso de peso. Se ha calculado que la obesidad es responsable de cerca de 40 por ciento de los casos de cáncer de endometrio en sociedades opulentas.
No es claro por qué la obesidad es un factor de riesgo de cáncer de endometrio; sin embargo, se ha sugerido que la exposición durante toda la vida a las hormonas y los niveles elevados de estrógeno e insulina en mujeres obesas pueden ser factores contribuyentes.
Relación con cáncer de colon
El cáncer de colon ocurre con más frecuencia en gente obesa que en gente con peso saludable. Se ha reportado consistentemente un riesgo mayor de cáncer de colon en hombres con índices de masa corporal elevados. La relación entre el IMC y el riesgo en mujeres, sin embargo, se ha encontrado que es más débil o que no existe.
Al contrario del cáncer de mama y de endometrio, el estrógeno parece ser protector para cáncer de colon en mujeres en general. Sin embargo, la obesidad y el estado de estrógeno también interactúan en su influencia sobre el riesgo de cáncer de colon. Las mujeres con un alto índice de masa corporal que son premenopáusicas o posmenopáusicas y que toman estrógenos tienen un riesgo mayor de cáncer de colon semejante al que se ve en hombres con un alto índice de masa corporal. Por el contrario, mujeres con un alto IMC que han pasado por la menopausia y que no toman estrógenos no tienen un riesgo mayor de cáncer de colon.
Existe alguna evidencia de que la obesidad abdominal puede ser más importante en el riesgo de cáncer de colon. En hombres, un índice de masa corporal tiende a estar relacionado con grasa en el abdomen. En mujeres, es más probable que la grasa esté distribuida en las caderas, muslos y nalgas. De esta manera, dos medidas de grasa abdominal: relación de cintura a cadera o circunferencia de la cintura, pueden ser mejores indicadores de riesgo de cáncer de colon. Sin embargo, pocos estudios han comparado hasta ahora las relaciones cintura a cadera con el riesgo de cáncer de colon en mujeres. Un estudio que sí encontró un riesgo mayor de cáncer de colon entre mujeres con proporciones de cintura a cadera encontró que la relación estaba presente sólo entre mujeres inactivas, sugiriendo que altos niveles de actividad física pueden contrarrestar los efectos de mayor grasa abdominal.
Se han propuesto algunos mecanismos para el efecto adverso de la obesidad en el riesgo de cáncer de colon. Una de las principales hipótesis es que los niveles elevados de insulina o de los factores de crecimiento relacionados con la insulina en la gente obesa podrían promover el desarrollo de tumores.
Riesgo de cáncer de riñón
Estudios han encontrado una relación entre un tipo de cáncer de riñón (carcinoma de células renales) y la obesidad en mujeres; habiendo algunos estudios encontrado que el riesgo entre mujeres obesas es dos a cuatro veces mayor que el riesgo de mujeres con peso saludable.
Los resultados de estudios que incluyen a hombres han sido variados, yendo desde una relación semejante a la que se ve en mujeres, a una relación débil, o a ninguna relación. Un meta-análisis, (en donde varios estudios se combinan en un informe único) el cual encontró una relación igual de riesgo entre hombres y mujeres, calculó que el riesgo de cáncer de riñón es 36 por ciento más alto en una persona con exceso de peso y 84 por ciento más alto en una persona obesa comparadas con personas de peso saludable.
Los mecanismos por los que la obesidad puede aumentar el riesgo de cáncer de células renales no se entienden bien. Una mayor exposición a los esteroides sexuales, estrógeno y andrógeno, es un mecanismo posible.
Posibilidad de cáncer de esófago
Los individuos con sobrepeso y obesos tienen dos veces más probabilidad que las personas con peso normal de padecer un tipo de cáncer de esófago llamado adenocarcinoma de esófago. Se ha encontrado un aumento menor en el riesgo de cáncer del cardias gástrico, un tipo de cáncer de estómago que empieza en el área del estómago próxima al esófago. La mayoría de los estudios no han observado aumentos en el riesgo con obesidad en otro tipo de cáncer de esófago: cáncer de células escamosas. Un riesgo mayor de adenocarcinoma de esófago también se ha relacionado con un aumento de peso, fumar, y tener menos de 59 años de edad.
Los mecanismos por los que la obesidad aumenta el riesgo de adenocarcinoma de esófago y del cardias gástrico no se entienden bien. Uno de los mecanismos principales que se proponen ha sido que los aumentos del reflujo gástrico debido a la obesidad pueden aumentar el riesgo. Sin embargo, en los pocos estudios que han examinado este asunto, el riesgo relacionado con el IMC era semejante para quienes tenían reflujo gástrico o no.
De más de 35 estudios sobre el riesgo de cáncer de próstata, la mayoría concluyen que no hay una relación con la obesidad. Algunos reportan que los hombres obesos tienen un riesgo mayor que los hombres de peso saludable, particularmente para tumores más agresivos. Un estudio encontró un mayor riesgo entre hombres con proporciones elevadas de cintura a caderas, lo cual sugiere que la grasa abdominal podría ser una medida más apropiada de tamaño del cuerpo en relación con el cáncer de próstata.
Próstata y obesidad
Los estudios que examinan el IMC y la mortalidad por cáncer de próstata han tenido resultados conflictivos.
A pesar de la falta de relación entre la obesidad y la incidencia de cáncer de próstata, algunos estudios han examinado factores biológicos potenciales que están relacionados con la obesidad, como los factores de crecimiento relacionados con la insulina, leptina y otras hormonas. Los resultados de estos estudios son inconsistentes pero, generalmente, el riesgo se ha relacionado a hombres con niveles más altos de leptina, insulina, y IGF–1 (factor-1 de crecimiento como la insulina).
Evitar subir de peso y cáncer
La forma más concluyente de probar si al evitar subir de peso disminuirá el riesgo de cáncer es mediante un estudio clínico controlado. En la actualidad, no ha habido estudios clínicos controlados sobre el efecto en el cáncer relacionado con evitar subir de peso. Sin embargo, muchos estudios de observación han indicado que evitando subir de peso disminuye el riesgo de cáncer de colon, de mama, endometrio, riñón y de esófago.
Otros riesgo de cáncer
Existe evidencia limitada para cánceres de tiroides, y no hay evidencia substancial para todos los otros cánceres.





